
25 ago 2010
24 ago 2010
20 ago 2010
15 ago 2010
13 ago 2010
(...)
separarán jamás mi alma del alma
de la radiante Annabel Lee.
de la radiante Annabel Lee.
Pues la luna ascendente, dulcemente,
tráeme sueños de Annabel Lee;
como estrellas tranquilas las pupilas
me sonríen de Annabel Lee;
y reposo, en la noche embellecida,
con mi siempre querida, con mi vida;
con mi esposa radiante Annabel Lee
en la tumba, ante el mar, Annabel Lee.
11 ago 2010
la belle vie
et surtout qu´il est bon de sentir
qu´on est fait pour ce monde intangible
pour un peu on ce derait presque
qu´on a la belle vie quand même
qu´on est fait pour ce monde intangible
pour un peu on ce derait presque
qu´on a la belle vie quand même
9 ago 2010
8 ago 2010
Salió de su casa sin mirarse al espejo con su caracteristico paso, cerro la puerta y miro al cielo. No las llegaba a ver bien, así que decidió moverse.
Empezó a alejarse, pero entonces empezaron a perseguirla; la ciudad estaba plagada de luciernagas que trepaban por sus piernas, la envolvían confeccionandole un pantalon ceñido y luminoso. Las pequeñas motas de luz seguian abrazandola y tapandola, algunas caian debido al paso ligero que llevaba.
Aun así ella, bajo el manto de luz, seguía alejandose de toda esperanza de regresar viva. Aquellas luciernagas empezaron a colarse por los poros, creandole heridas, abriendole la carne y desgarrandole los musculos. De todas maneras, no se quejaba, seguía caminando.Mordian rapidamente sus huesos hasta desgastarlos y se reproducian y multiplicaban gobernando todo su cuerpo.Cuando se alejó lo suficiente de la ciudad, estando en campo abierto, miro al infinito para contemplarlas.
Al abrir los ojos, la joven quedo ciega.
Empezó a alejarse, pero entonces empezaron a perseguirla; la ciudad estaba plagada de luciernagas que trepaban por sus piernas, la envolvían confeccionandole un pantalon ceñido y luminoso. Las pequeñas motas de luz seguian abrazandola y tapandola, algunas caian debido al paso ligero que llevaba.
Aun así ella, bajo el manto de luz, seguía alejandose de toda esperanza de regresar viva. Aquellas luciernagas empezaron a colarse por los poros, creandole heridas, abriendole la carne y desgarrandole los musculos. De todas maneras, no se quejaba, seguía caminando.Mordian rapidamente sus huesos hasta desgastarlos y se reproducian y multiplicaban gobernando todo su cuerpo.Cuando se alejó lo suficiente de la ciudad, estando en campo abierto, miro al infinito para contemplarlas.
Al abrir los ojos, la joven quedo ciega.
7 ago 2010
6 ago 2010
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